CONOCE A NUESTRA FUNDADORA

Soy María del Pilar Fernández Párraga, licenciada en Derecho por la Universidad de Castilla-La Mancha, con Máster de Acceso a la Profesión de Abogado, así como formación jurídica especializada desarrollada tanto en España como en el Reino Unido. Siempre he tenido una vocación clara por el Derecho y, especialmente, por acompañar a las personas en momentos importantes de su vida, ayudándolas a comprender cómo las decisiones que toman —personales, familiares o profesionales— tienen una dimensión jurídica mucho más presente de lo que solemos pensar. Porque detrás de cada consulta jurídica hay una historia personal, una familia, un proyecto o un futuro que merece ser cuidado. Mi forma de entender esta profesión y su impacto real en la vida de las personas cambió profundamente durante los seis años que viví y trabajé en el Reino Unido .Vivir en otro país, integrarme en un entorno jurídico y cultural distinto y enfrentarme a decisiones reales, personales y profesionales, me hizo plantearme, desde dentro, preguntas muy concretas: ¿qué ocurre cuando desarrollas tu vida en otro Estado?, ¿cómo afecta eso a tus derechos futuros, como la pensión, si decides en algún momento regresar a tu país de origen?, ¿qué implicaciones legales tiene casarse en el extranjero o formar una familia en un contexto internacional?, ¿qué significa adoptar un apellido distinto?, ¿y cómo se reflejan todas esas decisiones con el paso del tiempo en el ámbito jurídico? Esa experiencia me permitió comprender que el Derecho no actúa solo cuando surge un conflicto, sino que está presente de forma constante en nuestras decisiones cotidianas, condicionando situaciones personales, familiares y profesionales aquí y fuera de España. Por eso creo firmemente que su mayor valor está en entenderlo a tiempo, con claridad y acompañamiento, antes de que surjan los conflictos. Mi formación y experiencia se concentran en los ámbitos que más impacto tienen en la vida de las personas, su patrimonio y su legado: derecho inmobiliario, mercantil, movilidad internacional y familia. En ese cruce encontré mi manera de ejercer, conectar lo jurídico con lo humano, uniendo disciplinas que suelen tratarse por separado para ofrecer soluciones coherentes, prácticas y alineadas con cada historia personal. Con el tiempo confirmé algo que guía mi trabajo cada día. El Derecho no es una barrera ni una acumulación de normas. Es una herramienta para proteger, ordenar y dar estabilidad a lo que realmente importa, cuando se ejerce con rigor, cercanía y valores.
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